Cuba y su revolución
es un artículo firmado por Carlos Aznárez, María Torrellas y Willy Nocetti, de "Resumen Latinoamericano", publicado en GARA el 28 de agosto de 1999. Defendiendo y ampliando el artículo de Otegi y Korta Elogio de la Revolución Cubana.
Carlos Aznárez, María Torrellas, Willy Nocetti de "Resumen Latinoamericano"
Sorprendidos e indignados leímos el artículo publicado en GARA del 26 de agosto, donde se despotrica contra un excelente texto de Arnaldo Otegi y Mikel Korta sobre Cuba. Tan sorprendidos que por un momento creíamos que nos habíamos equivocado de sección y en vez de "Iritzia" pensábamos que se trataba de "Hemeroteka", donde cabe encontrarse "perlas" de tan subido reaccionarismo como las que suelen salir de las páginas de "ABC", "La Razón" u otro engendro estatal. Sin embargo, es cierto: en GARA, en las páginas de Opinión, Jean Baptiste Grasset, se da el lujo de arremeter contra la única revolución por más que les duela a los presidentes norteamericanos que auguraron su rápida muerte que sigue brillando por todo lo alto en el mundo, cuarenta años después de haberse producido.
Y el citado Grasset, que además es traductor del Suárez Gamboa de la insurgencia cubana, el ex guerrillero Benigno, viene a contarnos más de lo mismo. Que el Che era el revolucionario y Fidel el que traicionó la lucha, que en Cuba hay muchos presos y descontentos, que está muy bien eso de la salud y la educación pero "ya lo era hace veinte años o más" . Y en un desprecio sin límites por la capacidad de análisis de los visitantes vascos (en este caso Otegi y Korta) amonestarles por no hablar con el pueblo cubano y preguntarle su opinión sobre el proceso.
Con ese tono elitista tan propio de los conquistadores europeos que llegaron a América para saquear, masacrar y "catequizar", Grasset difama a Cuba y a su gente. Subestima la sabiduría de un pueblo que ha ido construyendo paso a paso con el liderazgo indiscutible de Fidel y todos los compañeros y compañeras que como el Ché, Camilo, Haydée, Raúl y tantos anónimos militantes, han sudado junto a él la camiseta en esta mitad de siglo una revolución que dio vuelta todo el tablero de las relaciones entre explotadores y explotados. Cuba logró en todos estos años Otegi y Korta lo cuentan con exactitud , un sinnúmero de adelantos políticos, económicos y sociales para los más desfavorecidos. Abolió por completo el racismo, privilegió a la infancia y la ancianidad y encaramó en el poder real, no en la apariencia de las democracias burguesas, a los hombres y mujeres a quienes el capitalismo había sumergido como ocurre actualmente en la mayor parte del planeta en la marginación y la miseria. Pero además, y eso es lo que más les duele a los Clinton, Aznar y compañía (y suponemos que también al señor Grasset) la Revolución le devolvió a su gente la dignidad y la memoria necesarias para decidirse a defender un proceso con las armas que sean necesarias. Si es con las palabras bien, pero si no también con los fusiles. Ese concepto de pueblo armado y concienciado ideológicamente fue, es y será el freno para que el imperialismo y su discurso (que supo horadar el pensamiento combativo que en su día tuvieron los Benigno) no puedan con la revolución.
Enhorabuena a Otegi y a Korta, que al igual que todas las luchadoras y luchadores vascos que han pasado alguna vez por la isla o viven en ella deportados por el fascismo español, expresaron en lenguaje didáctico la emoción y el respeto que se siente cuando se pisa suelo liberado y la gente es como es: maravillosamente solidaria, increíblemente culta (nos referimos a nivel de cultura popular y no de pedantería intelectual como suele verse a menudo por tierra europea) y tan valiente como para plantar cara durante 40 años al mayor enemigo de la humanidad, el imperialismo norteamericano ,y a toda su comparsa de cómplices de la derecha reaccionaria, la izquierda "rosada", la socialdemocracia atlantista o el macartismo disfrazado de nacionalismo moderado, burgués o como quieran llamarlo.